Cinco países de América Latina se encuentran entre los 25 principales del mundo en nivel de adopción de criptomonedas, según datos de TRM Labs. Este crecimiento está vinculado al aumento del uso de stablecoins, al endurecimiento de la regulación y al incremento de operaciones financieras ilegales relacionadas con cárteles.

Para los equipos de cumplimiento, esto significa la necesidad de adaptar los programas de control para tener en cuenta los nuevos riesgos asociados con las criptomonedas. Los organismos reguladores de la región están intensificando los esfuerzos para combatir los flujos financieros ilegales, lo que requiere que las organizaciones aumenten el nivel de transparencia y el monitoreo de transacciones.