Según datos de la firma analítica TRM Labs, el mercado cripto de Irán experimentó una presión notable inmediatamente después de los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel. Los principales factores de impacto fueron el estrés de liquidez, provocado por el pánico entre los participantes, así como la reducción de la actividad debido a interrupciones en el servicio de internet y el endurecimiento de los controles cambiarios por parte de los reguladores.

A pesar de la combinación de estos factores negativos, el mercado no mostró signos de fallo sistémico. La infraestructura continuó funcionando, permitiendo a los usuarios realizar operaciones, aunque bajo condiciones de capacidad reducida y mayor volatilidad en los tipos de cambio.

La situación actual subraya la resiliencia de las herramientas financieras descentralizadas incluso en contextos de escalada geopolítica y limitaciones físicas de conectividad. El mercado se adapta a los shocks externos con mayor rapidez que los sectores financieros tradicionales en regiones similares.