Según un comunicado de la fundación Algorand Foundation, cada vez que ha surgido un nuevo tipo de participante en internet, esto ha revelado una incompatibilidad con los sistemas de pago actuales. Las redes de tarjetas fueron creadas para personas que realizan compras en cajas registradoras y solo se adaptaron con dificultad a los navegadores en línea, a costa de un aumento del fraude y una complicación de los procesos de pago.

Ahora, el siguiente participante es la inteligencia artificial basada en agentes. A diferencia de un humano, este software es capaz de tomar decisiones en milisegundos para invocar cientos de servicios de pago en nombre del usuario, analizar los resultados obtenidos e iniciar cientos de solicitudes adicionales.

Los autores del material enfatizan que tal velocidad y volumen de operaciones son imposibles dentro de una infraestructura diseñada para acciones manuales humanas. Esto crea una brecha fundamental entre las capacidades del nuevo participante tecnológico y la capacidad de procesamiento de los rieles financieros tradicionales.