La Casa Blanca ha iniciado una presión activa sobre los senadores del Partido Demócrata, instándolos a aceptar el llamado acuerdo ético 'histórico' en el marco de la Ley de Claridad Cripto (Crypto Clarity Act). Los representantes de la administración insisten en la necesidad de aprobar este acuerdo, posicionándolo como un paso clave para la regulación de la industria.

Sin embargo, la administración no ha proporcionado ninguna información concreta sobre el contenido del acuerdo itself. En particular, permanecen desconocidos los detalles de los arreglos del presidente Donald Trump respecto a las posibles restricciones que podrían imponerse al poder presidencial o a su actividad en el contexto de la industria cripto.

La situación se caracteriza por una falta de transparencia: a pesar de los llamamientos públicos a la acción, el contenido real de las normas éticas propuestas permanece oculto al público y a los legisladores. Esto crea un escenario donde la presión política precede a la provisión de evidencia o del texto del documento.