En 1956, el artista japonés Saburo Murakami corrió a través de una serie de pantallas de papel en una sala de exposiciones de Tokio. Después de cada pasada, quedó en el papel un agujero rasgado con forma humana.

El significado del episodio se reveló no solo en el resultado, sino en el propio sonido del desgarro que escuchó el público. Según la descripción disponible, es probable que los espectadores no entendieran inmediatamente lo que estaba sucediendo.

La fuente Bitcoin Magazine vincula este ejemplo histórico con un material sobre Evil Biscuit y el movimiento Schizocollage en Hong Kong. No se dispone del texto completo de la publicación en el paquete original, por lo que los detalles de esta conexión requieren verificación adicional.