El trader del memecoin afirmó haber gastado 1,8 millones de dólares en un plan secreto para tomar el control de la acción que cotiza en Nasdaq. Más tarde admitió que las cifras que aportó habían sido falsificadas.

La importancia de la historia no radica en un acuerdo confirmado, sino en la brecha entre la declaración pública de una operación de gran tamaño y el posterior reconocimiento de haber inventado los datos. La fuente no revela el nombre de la acción, los detalles del plan ni la existencia de financiamiento real.

A la redacción solo llega un resumen de Protos, marcado como metadatos, y no el texto completo ni una prueba de confirmación independiente. Por ello, la magnitud y las consecuencias de esta historia siguen siendo desconocidas.