Jack Mallers ha abandonado oficialmente la empresa Twenty One después de un periodo durante el cual el valor de los activos de la organización se redujo un 91%. Su partida marca el final de una etapa de liderazgo caracterizada por una disminución significativa de los indicadores financieros.

Ha surgido una contradicción en las declaraciones sobre las condiciones de su salida. Mallers afirmó públicamente que no recibió ninguna indemnización por despido al separarse de la empresa. Sin embargo, los datos del acuerdo de separación indican que recibió 1,6illones de dólares en efectivo.

Esta situación atrae la atención hacia la transparencia de las liquidaciones financieras cuando figuras clave abandonan proyectos de infraestructura cripto. La discrepancia entre los comentarios públicos del ejecutivo y las condiciones reales del contrato genera preguntas sobre la veracidad de la información proporcionada a los participantes del mercado.