Según la publicación de Unchained, aproximadamente 4 000 BTC terminaron en la dirección del atacante, a pesar de la norma de Liquid que limita las retiradas a direcciones vinculadas con claves de autorización registradas. La documentación de Liquid describe este mecanismo como una protección contra el redireccionamiento de fondos de los usuarios por parte de un atacante.

Alex Thorn, jefe de investigación de Galaxy, declaró que esta restricción no se aplicaba a las personas que retiraron los bitcoins. Por lo tanto, el caso descrito cuestiona qué parte exacta de la operación cubría la regla de direcciones autorizadas.

La relevancia práctica de esta historia depende de los detalles del ataque: desde el paquete disponible no está claro qué credenciales o etapas de la retirada fueron comprometidas y por qué el control no funcionó. La próxima señal importante será la explicación de Liquid y la confirmación de la ruta de movimiento de los fondos.